Antigua capital del imperio del sol: Machu Picchu

“Una de las siete maravillas del mundo moderno y patrimonio de la humanidad”

 
Ecrit par Diana García Rivera

Machu Picchu, maravillosa  ciudad inca, construída a mediados del siglo XV. Situada a unos 80 km al noroeste de Cuzco, entre dos fallas geológicas, la antigua capital del imperio Inca, se halla sobre una montaña de la cordillera central de los Andes peruanos, en el valle de Urubamba a 2.438 metros sobre el nivel del mar.

La construcción de Machu Picchu se hizo bajo el gobierno de uno de los más grandes incas, Pachacutec,  noveno inca del Tahuantinsuyo entre 1438 y 1470.  Machu Picchu, fue usada no solo como santuario religioso y de observación, sino como lugar de residencia y de descanso. La ciudadfueabandonadacienañosmás tarde, luego de la conquistaespañoladelimperio Inca alrededor de 1532.

Crédit photo: Martin Parra Garcia

Maravilla del mundo y patrimonio de la humanidad

En 1983 el Santuario Histórico de Machu Picchu  fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, dada su importancia cultural, ecológica, paisajística y arquitectónica. Igualmente en 2007, la ciudad fue declarada en Lisboa, Portugal, como una de las nuevas 7 maravillas del mundo moderno, con el voto de más de 100 millones de personas de todo el mundo.

Arquitectura

Sin duda Machu Picchu es una joya de la arquitectura y del paisajismo: Sus edificios principales, entre más de doscientas edificaciones son: el Intihuatana, la Habitación de las Tres Ventanas y el Templo del Sol, ubicados sobre el Distrito Sagrado de Machu Picchu.

Los Incas pulieron y tallaron los bloques de piedra de manera milimétrica, de tal forma que éstos, encajaran con total precisión sin utilizar la argamasa. Los bloques de piedra necesarios para la construcción del complejo, fueron transportados hasta la ciudad con la ayuda de sogas y rodillos de madera y rampas de piedra así como la fuerza del hombre con la ayuda de los animales de carga como las llamas.

Los Incas tenían grandes conocimientos de técnicas de construcción como la medición de ángulos y distancias, la nivelación, el conocimiento de medidas del pie, mano y brazadas. Para  el tallado de las piedras utilizaron herramientas sencillas como el martillo, el hacha de piedra y el hiwaya una piedra redonda, más dura que cualquier otra con la cual  se dice, los Incas aplanaban las rocas.

La cultura Inca desarrolló un ingenioso sistema de canales que permitía mantener abastecida de agua a la ciudad. Igualmente, sobre la ladera construyeron terrazas o andenes de cultivo. Aún hoy, ellas se ven como están formadas por un muro de piedra, relleno de diferentes capas de piedras grandes y pequeñas, cascajo, arcilla y tierra de cultivo, que facilitan el drenaje, evitando que el agua se apoce y su estructura se desmorone. Este tipo de construcción permitió que se cultivara sobre ellos hasta la primera década del siglo XX.

Otras terrazas y andenes de menor anchura se encuentran en la parte baja de Machu Picchu, alrededor de toda la ciudad. Su funci­ón no es agrícola sino de muros de contención.

El complejo está netamente dividido en dos grandes zonas, separadas por un muro, una fosa y una escalinata, que se hallan paralelos a la cuesta este de la montaña. La primera, la zona agrícola que se encuentra al sur, está formada por el conjunto de terrazas de cultivo. La segunda, la zona urbana, fue donde se desarrollaron las principales actividades civiles y religiosas.

Efectivamente, existen 129 canales de drenaje, extendidos por toda el área urbana, diseñados para evitar erosión, que conforman el desagüe principal de la ciudad, desembocando en mayor parte, en el foso que separa las dos áreas: la agrícola de la urbana. Para las cimentaciones sobre las terrazas, los Incas utilizaron la técnica de relleno con cascajo, que permite un excelente drenaje, de las aguas sobrantes. Este tipo de construcción permitió  que se cultivara sobre los andenes o terrazas hasta la primera década del siglo XX.

Recordemos que los Incas fueron grandes agricultores de papa, maíz, coca, yuca,  fríjoles, tabaco, maní, cacao, algodón y quinoa, aunque desarrollaron la ganadería de llamas y alpacas y el comercio de artesanías, sal, pescado y conchas del mar pacífico.

 

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